WALTHER LPM1
Pistola que impulsa los balines mediante sistema de aire pre-comprimido.
En una década en la que dominaban las armas que realizaban la propulsión balística mediante la expansión de CO2, los fabricantes germanos volvieron al aire pre-comprimido con esta pistola.

| FICHA TECNICA | |
| Largo | 408 mm |
| Ancho | 50 mm |
| Alto | 145 mm |
| Longitud entre miras | 337/360 mm |
| Longitud del cañon | 252 mm |
| Punto de mira (*) | 4,2 mm |
| Ancho de miras (*) | 3,8 mm |
| Peso del arma | 1.100 gr |
(*) Tambien hay puntos de mira de 3,5 y 4,8 mm., y ancho de miras de 3,2 y 3,4 mm.
Existe contrapeso de 60 gr. en forma de medio barril que se desplaza por el cañon, ajustandose con un tornillito lateral.
Para la tarea de ganar concursos de pistola neumática, inicialmente walther diseñó la LP2, un modelo específico presentado en 1965. La aparición de este arma y de su rival (la Feinwerkbau M65) marcó el comienzo de la madurez técnica apta para la competición. La LPM-1 supone un regreso a la técnica de la pre-compresión en el momento en el que estaba dominando el CO2, y se presento justo veinticinco años después (1990) que el modelo LP2. Destaca en la LPM-1 tanto la elevada velocidad inicial, de unos 150 m/s, como la uniformidad de esta, que apenas varia en cada disparo.


Con relación a la CP 3, esta Walther no presenta grandes diferencias más que en aquello que sustituye a la bombona. En su lugar encontramos un cilindro de buen tamaño, adornado en su parte delantera con un adhesivo de tiras de colores que ayuda a aligerar la línea. Integrar la palanca en la estética del arma se ha logrado mucho mejor que en su rival, la Feinwerkbau M100. Está perfilada para servir de guardamonte, y se remata con una pieza de madera que hace de asidero.

La clave de todo está en el conjunto mecánico encargado de convertir la fuerza muscular en tensión elástica del aire, y si se quiere conseguir unos niveles de potencia adecuados, hace falta un cilindro de buen volumen y un dispositivo compresor cuya eficacia mecánica lo ponga dentro de un esfuerzo físico razonable.En la LPM-1 hay un juego de palancas compuestas que se ocupa de ello. El émbolo de duraluminio, provisto con un casquillo sintético de estanqueidad, se desplaza mediante un embielaje de rodillera (similar al cierre de la pistola Parabellum-Luger). El movimiento de la biela se gobierna mediante la palanca compresora, que mide 25 cm de longitud, unido al amplio arco de trabajo, se consigue una importante ventaja mecánica, cuya máxima eficacia se sitúa al final del recorrido, que es cuando más necesaria resulta. El émbolo mide 28 mm. de diámetro y su carrera es de cerca de 10 cm., lo que significa que la cilindrada es de alrededor de 60 m:1, que una vez comprimidos, deben pasar a ocupar un volumen de sólo medio centímetro cilíndrico.
El problema está en conseguir esa razón volumétrica de aproximadamente 120:1 con un esfuerzo que no sea molesto para el tirador, y esto es algo de lo que se ocupa el sistema de palancas que ya hemos descrito.
Para abrir la palanca y poder comprimir el aire, se debe dejar la palanca del cierre (situada al lado izquierdo del armazón, por delante de la bandeja de carga del balín) sin levantarla. Así se realiza la admisión del aire con más facilidad a través del cañón y de la válvula, que queda abierta cuando el sistema de percusión que la abre está destensado. De no ser así, hay que vencer cierta resistencia hasta que el pistón llega hacia el final de su recorrido y puede aspirar el aire a través de una pequeña abertura, en la parte inferior del cilindro. La diferencia de esfuerzo con respecto a la compresión, deja ver que los elementos sellantes del pistón ofrecen mucha más estanqueidad al dilatarse.

El disparador es también casi igual al de la CP 3, pero tiene algunas diferencias. Todo el conjunto de los mecanismos de disparo se aloja en un cajetín separable, repunte propio de las Walther de competición. La chapa que hace de soporte es bastante gruesa, para evitar los problemas de reglaje que han sufrido otros tipos. Respecto a la CP 3, se ve que ha desaparecido el guardamonte, que las ventanas de las chaspas son mayores y que los pistones que empujaban sobre el fiador y la palanca de transmisión se han sustituido por bolas.
Como cabe esperar en un arma de concurso, es reglable en posición, tensiones y recorridos. La posición de la cola del disparador (provista con una soleta de plástico que va atornillada al gatillo), se puede regular en distancia y en balanceo (inclinación sobre el eje longitudinal). También se pueden realizar fácilmente los ajustes de la carrera del primer tiempo, de la aparición del segundo, y el recorrido sobrante, mediante una llave o un destornillador Alien de 2 mm. Que se entregan con el arma. Pero el ajuste de las tensiones del primer y segúndo tiempo, y la fuerza de reclamo del fiador, exigen que se desmonte antes la empuñadura, operación que se realiza fácilmente después de retirar el apoyo inferior móvil con una llave Alien de 4 mm. Incluida también en los accesorios. Una interesante cualidad de la LPM-1 es que resulta posible tirar en seco: Para ello, basta con subir y bajar la palanca de armado sin mover la de compresión.
En las miras ha habido algunos cambios y retornos. Como en las primeras CP 2, el alza es la misma que monta la pistola libre FP. Se trata de una excelente pieza regulable a mano en la altura y dirección. Los botones moleteados de ajuste se encuentran en el lado izquierdo, para que se efectúen las correcciones cómodamente con la mano no tiradora. La pistola que probamos no tenía ninguna hoja del alza adicional, pero además de la que trae puesta —una muesca de 3,8 mm.— existen otras tres de menor anchura. Algo parecido cabe decir de los puntos de mira, situados sobre una base-contrapeso común con la CP 3; existen de 3,2 y 4,8 mm. De anchura, aparte del 4,2 mm. Que viene instalado.

La empuñadura, con ángulo es de 36”, pero es posible hacer pequeñas variaciones en él, dado que el tornillo que sujeta la empuñadura al cajón de mecanismos va roscado a un bulón que puede girar. Para ello antes habría que repasar un poco el cajeado de la madera.
El eje del cañón pasa justo por la horquilla de la mano, de forma que la línea de mira (el alza) queda sólo 22 mm. Por encima. Esto hace que destaque aún más la perfecta alineación que esta empuñadura ofrece al índice. El dedo queda perfectamente dirigido, sin que roce siquiera en parte alguna. Esto no es algo que pueda decirse de ciertas competidoras de la LPM-1.

Muy buen disparador. Me gustaron los reglajes de fábrica. Las tensiones y recorridos con 1,2 mm. y 350 gr. para el primer tiempo, y 0,7 mm-550g. Para el segundo, junto a un sobrante de 0,7 mm. En cuanto a la compresión del aire, hay que sudar la victoria. Sin que el esfuerzo llegue a ser excesivo, su reiteración puede servir como ejercicio complementario de esos «Bullworker» que se anuncian por ahí para desarrollo muscular.
La precisión es magnífica, y la er-gonomía de la LPM-1 permite sacarle partido. Los resultados, con balines RWS, fueron de una dispersión mínima de 8 mm., y en promedio era de 12 mm. Las velocidades iniciales llamaban la atención por su regularidad: 148 m/s, con una variación de sólo 70 m/s con respecto a este valor.