viernes, 09 de diciembre de 2011

Todos los deportes pueden causar lesiones en el que lo practica. El tiro no iba a ser menos. En arma corta la afeccion mas frecuente, dolorosa e incapacitante es "el codo de tirador". articulo muy interesante publicado en su dia por  J. I. Velasco Montes.

En la vida no todo es ale­gría. La prác­tica de cual­quier deporte presupone la posibilidad de lesiones. Sin embargo, hay deportes con un elevado índice de lesiones, como ocurre con el balonces­to (manos y tobillos), fútbol (miembros inferiores), judo (muchos niveles), etcétera. En el tiro, las lesiones son muy poco frecuentes y los acci­dentes tienen un nivel infini­tesimal. El que esos índices sean bajos no implica que no existan. Existen y hay que te­nerlos en cuenta. La lesión del codo es frecuente en arma corta. Las molestias de co­lumna vertebral lo son en ar­ma larga. Veámoslo.

Dado que hace tiempo pro­metí hablar del codo de tirador, sus causas y cómo "tratar" de resolverlo y han sido muchas las personas que han llamado y escrito para recordarme mi promesa, paso a cumplirla, pa­ra que asi, aprovechando que se aproxima una época en el calendario del tiro en la que to­dos, o casi todos, descansa­mos, la aprovechen para hacer reposo del tiro y tratar de resol­ver esa cruel lesión que es el codo de tirador.

El Codo de tirador

Desde la cuádruple pers­pectiva que me da el ser ciru­jano traumatólogo y rehabili­tados especialista en medicina deportiva por el I.N.E.K. tira­dor de arma corta que ha su­frido con resignación la afec­ción articular de la que habla­mos y el primero que publicó un artículo sobre el tema en la revista de la Unión Internacio­nal de Tiro (que fue mi pre­sentación como Miembro de la Comisión Médica de la U.I.T, ponencia que leí en Gi­nebra. Suiza, en 1973), me atrevo a tratar el tema con un mínimo de conocimientos re­ales sobre él.

El codo de tirador es una afección benigna, pero tremen­damente incapacitante y con tendencia a hacerse crónica, que sufrimos una determina­da proporción de tiradores de arma corta. Y digo una deter­minada proporción en tanto en cuanto no todos los tirado­res de pistola la padecen. Cuando la afección se esta­blece, el tirador tiene un do­lor fijo, agudo, puntual, pues­to que el área afectada es muy pequeña y se produce siempre en el mismo punto del codo del brazo con el que se sujeta la pistola: inmedia­tamente por debajo y hacia fuera del codo. El dolor es tan agudo que le imposibilita tirar. Cuando el cuadro está bien desarrollado, la persona que lo padece no puede coger nada que tenga un mínimo de peso: un libro, un vaso de agua ni, por supuesto, una pistola, cuyo peso está en torno al kilo o un poco más. Por otra parte, incluso compa­ñeros de profesión que no es­tán muy al tanlo de la especial patología de cada deporte y menos del nuestro, en un exa­men superficial de la cuestión diagnostican y etiquetan la afección como epicondilitis o, lo que es lo mismo, "codo de tenis". Este error diagnóstico es serio por cuanto ambas le­siones son muy diferentes y tienen tratamientos distintos por completo. Pero veamos primero una serie de aspectos que nos interesan para llegar a la comprensión y solución del cuadro.

Para que el cuadro clínico se establezca, es necesario que se den una serie de circunstan­cias que no en todos los tira­dores de pistola se dan. Y di­go tirador de pistola, pues en el tirador de carabina no la padece. El carabinero tiene su propia patología, generalmen­te de columna vertebral, sobre todo si empezó a tirar muy jo­ven y sin una mínima y bási­ca preparación física. Pero vamos al tema y no nos des­viemos de la cuestión que nos atañe. En otra ocasión habla­remos de la patología del tira­dor de carabina.


Las causas

En primer lugar, es nece­sario tener una característica anatómica que no todas las personas tienen. Sin embar­go, el hecho de tener esta es­pecial disposición anatómica tampoco hace obligatorio su­frir el codo de tirador, pero casi siempre acaba desarro­llándose. Esta anomalía de la articulación del codo es que éste tenga tendencia a la hipe-rextensión. Me explico. En la articulación del codo, al ex­tender el antebrazo con res­pecto al brazo, el ángulo má­ximo de extensión del codo no debe superar los 180°. es decir, no debe pasar de una li­nca recta. Sin embargo, una cierta proporción de personas, sean tiradores o no. o sobrepa­san los 180° o quedan en algo más de 170°. Es en el primer caso, más de 180°. cuando el codo de tirador aparece en muchos casos. Una extensión no completa, menos de 180°. es casi un seguro de que no padecerán el codo de tirador (¡felices ellos!).

En el tiro de combate a dos manos, el codo nunca llega a los 180° y. en consecuencia, la propensión al codo de tira­dor es ínfima. Por el contra­rio, en los tiradores de preci­sión pura, como pistola libre y pistola neumática, pruebas en las que el brazo se extien­de y debe mantenerse exten­dido durante 10 a 20 segun­dos o más (y realizarlo unas 75 veces), con el arma en el extremo del brazo. la posibili­dad de un codo de tirador es grande. En pruebas de veloci­dad, standard, pistola deporti­va y grueso calibre, la tenden­cia a sufrirlo es media, dada la índole de la competición y el menor tiempo en el que se mantiene la fase de puntería. En I.P.S.C el tiro se hace a dos manos y, por tanto, no se suele presentar por cuanto no se hiperextiende el codo.

La segunda causa de pro­pensión a sufrir esta afección es constitucional y está ligada a debilidad muscular, falta de tono muscular a nivel de la musculatura que actúa sobre y en tomo al codo. La falta de una preparación física ade­cuada al ejercicio de esta mo­dalidad deportiva es otra cau­sa desencadenante. He repeti­do incansablemente el hecho de que todo deporte exige por parte del que lo practica de una preparación física básica (algo más que mínima) para practicarlo. Pero si el deporte es como el tiro con arma cor­ta (asimétrico, puesto que sólo usamos un brazo; descompensado, ya que el arma se coloca al extremo de un largo brazo de palanca, que es el miembro superior y en el que además se repite durante un mínimo de 75 veces por mo­dalidad el mismo hecho (en tiradores de varias modalida­des el número de disparos por sesión puede ser muy supe­rior a esos 75 disparos), es evidente que se va a producir una sobrecarga sobre la arti­culación del codo y a la larga se van a producir lesiones. La longitud del brazo (bracilar­gos y bracicorlos) también tiene su influencia en el con­junto del problema. Y es que la constitución influye en to­do. Los longilíneos o asténi­cos, están más predispuestos a lesiones que los atléticos. ya que la potencia muscular es inferior en los primeros.

La tercera cuestión va in­trínsecamente englobada en la segunda. Para evitar (es mejor prevenir que lamentar) que aparezca el cuadro, es ne­cesario tener y mantener una preparación física adecuada y continua en el tiempo. Esta preparación física del cinturon escapular, brazo, antebra­zo y codo no sólo nos hará mejorar la puntuación de ma­nera impresionante, sino que además nos evitará sufrir el codo de tirador.

Un cuarto factor puede in­fluir en la aparición de esta le­sión y es el peso del arma. Ya hace tiempo que no se ven ciertas empuñaduras metali­cas. muy pesadas por cierto, que en los años 70 se vieron por los polígonos y que fue­ron causa de no pocos codos de tirador. Un tirador menu­do, con poca potencia muscu­lar y bajo tono, de muñecas delicadas, brazos largos, etcé­tera, debe evitar armas pesa­das, culatas muy macizas y cañones muy largos como los de pistola libre. Hacerlo le es­tá llevando a la aparición de un codo de tirador. Las damas lo sufren con cierta frecuen­cia pero como son menos nu­merosas que los varones y en general disparan menor numero de cartuchos que éstos, es inferior el número de da­mas que podemos ver con la lesión, pero conozco a unas cuantas.

El quinto factor de apari­ción es el superentrenamiento y no intercalar entre sesión y sesión las suficientes horas de descanso para el codo. Como sexto factor, y muy importante por cierto, nos en­contramos con un uso inade­cuado de la preparación física del brazo con pesas. Todo lo que se haga con pesas con el brazo en extensión es hacer lo posible para que aparezca el cuadro. Este aspecto de có­mo hacer pesas lo veremos más adelante.

En las fotografías que acom­pañan a este estudio podemos ver la localización de la lesión y el diagnostico diferencial con el codo de tenis. Aunque próximos, los dos puntos son muy diferentes. La mejor prueba de saber si tenemos o no la lesión, aunque sea poco manifiesta, estriba en apretar ese punto del codo con el de­do gordo de la mano contra­ria. Al apretar ligeramente no­taremos un "pinchazo" mani­fiesto >' muchos se asombrarán de comprobar que. aunque mí­nimo, lo tienen. En ese caso aconsejo que hagan el trata­miento, como profilaxis, para evilar que se le haga agudo o se le cronifique. No sólo lo evi­tará, sino que se prepara para obtener mejores puntuaciones. Téngalo en cuenta.


Tratamiento

El codo de tirador tiene un difícil tratamiento por cuanto no siempre el tirador es ca­paz de seguirlo de una mane­ra adecuada. La lesión cau­sante del dolor es una disten­sión o alargamiento de un ligamento, el ligamento anu­lar, que rodea la cabeza del ra­dio. Es por ello que la pronosupinación (girar la mano) es dolorosa y le hace parecerse al codo de tenis. Al distender­se, el ligamento se inflama y la inflamación por definición confluye con al menos tres as­pectos: dolor, aumento de vo­lumen del área y aumento de la circulación de sangre en el área. Pero esto al lector poco le interesa.

El tratamiento, al menos en mi experiencia, requiere las siguientes pautas de obli­gado cumplimiento por parle del tirador:

Guiño Reposo absoluto cuan­do la fase es aguda y está em­pezando. Este reposo puede durar mucho tiempo. Meses en ocasiones.

Guiño En fase aguda (dolor muy fuerte en cualquier posición que se incrementa con un peso míni­mo o mediano), además del reposo, debemos usar antiinflamatorios por vía general (boca o inyección intraglútea). El uso de pomadas, sprays. cremas, et­cétera es inoperante. La infiltra­ción local con corticoesteroides o fármacos similares puede usar­se, pero debe ser encomendada a un especialista con mucha prácti­ca pues hay un nervio nury cercano y la anestesia local que de­be acompañar a la inyección pro­duce parálisis temporal (dura unas horas) de la mano en el me­jor de los casos. Ojo, pues.

Guiño El uso de masajes, láser, críoierapía (frío), calor local, electroterapia digilopuntura, acupuntura, quiromasaje. fisio­terapia china, moxas y reflexo-logía pueden ir más o menos bien según la habilidad y conocimientos del que lo practi­ca, pero en términos generales es sólo una ayuda de poco ni­vel para ayudar a resolverlo.

Guiño El único tratamiento que me ha demostrado utili­dad es la preparación física adecuada de la musculatura del codo tras un período de reposo absoluto durante un tiempo proporcional a la gra­vedad de la lesión. Y aun así. hay casos en los que se hacen necesarios meses de reposo de ese brazo y mano para que desaparezca el cuadro.

Guiño La cirugía es el último recurso para resolver, y no del todo, cuadros graves de esta lesión. Durante mis treinta años de ejercicio profesional en la Ciudad Sanitaria de La Paz, en Madrid, he tenido oca­sión de operar unos seis casos con este cuadro. Curiosamen­te, sólo uno era tirador de pis­tola y los otros afectados eran obreros manuales que trabaja­ban con martillos pesados y labores que necesitaban de un uso poco adecuado del codo. En todos ellos, la lesión del li­gamento anular era muy clara. El ligamento aparecía elongado, engrosado y muy inflama­do. La técnica operatoria que empleé fue acortar el ligamen­to ('plegarlo y coserlo) para que la holgura del ligamento dejara ajustada la cabeza del radio y no estuviera bailando dentro del ligamento. Los re­sultados fueron buenos en to­dos los casos, pero no excep­cionales, dado que volvieron al trabajo antes de que dejaran pasar el tiempo (por razones laborables) suficiente. Pero el cuadro agudo e incapacitante desapareció en un tiempo de 3 a 6 semanas.

El uso de las pesas

 Este es el aspecto más im­portante. Cuando aparezca el cuadro doloroso, deje de inme­diato de tirar. Consulte a su mé­dico para un tratamiento con antiinflamatorios vía oral o parenteral. Dése calor local y no use ese brazo y mano para na­da. Si su cuadro está estableci­do hace tiempo, olvídese de lo dicho hasta ahora y pase a la fa­se de las pesas que expongo a continuación.

El uso de pesas que fortalez­can muy lentamente la muscu­latura que actúa sobre el codo es la mejor solución. Es impor­tante empezar con muy poco peso (1 o 2 kilos) y hacer se­siones cortas (2 al día) duran­te una a dos semanas. Des­pués se va aumentando el pe­so de medio en medio kilo y se aumenta el número de ve­ces que se hace el ejercicio en cada sesión. Si aumenta el dolor, habrá que reducir peso y número de ejercicios por sesión. El máximo al que se debe llegar depende de cada persona, pero nunca más de seis kilos cuando se ha logra­do una gran mejoría o no se tienen molestias.

En todo caso, la forma de hacer pesas es tal como se muestra en las figuras adjun­tas y nunca que el codo llegue a los 170º de extensión. Suje­tar la pesa con el brazo en ex­tensión y hombro en 90° no debe hacerse jamás. Fíjese en las figuras. Haga todo sentado y que la pierna sirva de tope para no pasar de 160 o 170°. Hay dos movimientos que de­ben hacerse: directos sin girar la pesa y "curl" o rizos, giran­do la muñeca durante la subi­da de la pesa.

Y hágalo de por vida si sigue tirando con arma corta. Lo ideal es tener una hoja en casa y apuntar lo que se hace cada día de los dife­rentes ejercicios que indico en las fotografías. Si por cual­quier razón deja de hacerlo por un tiempo, disminuya pe­so y número de ejercicios has­ta volver al punto en el que lo dejó. El tono muscular se pierde en poco tiempo y pa­sarse de peso inicial cuando se vuelve a empezar es muy per­judicial. Estos mismos ejerci­cios son de gran utilidad para preparar el brazo para el tiro y evitar así que el cuadro se pre­sente. Todos ellos tratan de dar una gran potencia a los músculos bíceps, tríceps y resto de extensores y flexores del codo. Cuando pase la fase aguda y note mejoría clara, es el momento de empezar con el uso de pinzas para la ma­no, lo que añade gran estabi­lidad y potencia de mano y muñeca. Suerte a lodos y que mejoréis. *


Publicado por franba1957 @ 9:39  | Tiro Varios
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